Viajando con niños

Muchas veces, sobre todo cuando los niños son muy pequeños,
los padres tenemos cierto reparo a la hora de viajar con ellos. Las horas de
sueño, baño, biberones, así como toda la logística que normalmente acompaña a estos momentos, consiguen que, a algunos, lo de viajar se les haga un poco cuesta arriba y opten en esos primeros años por cosas más cómodas, no sin razón.

Sin embargo, creo que a partir de cierta edad, podemos empezar a incorporar a los más pequeños en la “rutina familiar” de los viajes.

Viaje con niños
Todos nosotros cambiamos nuestras rutinas en vacaciones, y los niños también pueden hacerlo un poco. Hay que acostumbrarlos a todo, “campo
y playa” como digo yo habitualmente. No digo que en el primer año nos organicemos la vuelta al mundo (que no veo por qué no) pero sí nos podemos organizar viajes aptos también para ellos.

Estas son algunas de las cosas que yo seguiría “para perder el miedo” a ese primer viaje, y que solía tener en cuenta cuando mi hija era más
pequeña:
  1. Elegir un destino “no exótico”. Si el primer año decidimos viajar con nuestro pequeño a Nepal, es bastante más que probable que echemos en falta cosas y comodidades que tenemos en casa y no querramos repetir la experiencia. Por tanto, creo que es mucho más cómodo elegir algo más parecido a lo que tenemos en casa. En nuestro primer viaje fuera de España con nuestra hija, fuimos a Francia.
  2. Evitar los viajes organizados, por razones obvias: no te permiten improvisar ni tener la libertad de horarios que necesitas cuando tienes un niño pequeño. Yendo por tu cuenta, no te sientes presionada por nadie por llegar tarde, ni nadie del grupo te mirará mal porque a tu hija le haya dado por berrear en plena catedral de Rouen o durante ese trayecto larguísimo en autobús entre dos ciudades.
  3. Alojamiento y las comidas. Este creo que es el tema más suele preocupar a los papis primerizos (primerizos porque viajan por primera vez con el bebé). En función de las necesidades de nuestro hijo, buscaremos un hotel que nos de un mínimo de facilidades (me encontré con un hotel en el que se negaron a hervirme agua para llevarla en el termo y poder hacer los biberones: en la cafetería de enfrente del hotel, lo hicieron sin problema). Una buena opción también es buscar un B&B, un apartamento o una casita rural, donde podemos gestionar nuestras comidas infantiles cómodamente. En el viaje a Francia, nosotros tiramos algunas de potitos y ,en algunos sitios, nos ofrecían directamente el puré para el bebé.
  4. El equipaje. Sí, vale, lo sé….salir a dar un paseo al parque conlleva una serie de bártulos increíble, así que ¿cómo será cuando nos vayamos 10 días
    fuera? Yo opté por llevar pañales, leche y cereales para 2 días, y el
    resto, comprarlos allí. Antes, me había asegurado de que las marcas que yo
    usaba, también las vendían en el país de destino.  En cuanto a ropa, ahí sí que sucumbí y lleve todo lo que pensaba que podía necesitar, y acerté 😉
Y como todavía son pequeños, no serán muy exigentes con el destino, y no tendremos que oír AÚN los consabidos “Me aburro”… Pero bueno…ese es otro cantar, que tendrá su post más adelante….

¡Buen viaje!

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