Landhaus lauble: hotel con encanto en la Selva Negra

Cuando viajamos, tanto a mi marido como a mi, nos gusta alojarnos en algún momento del viaje en un sitio con encanto, acogedor, aunque eso, a veces, haga que nos salgamos un poquito de nuestro presupuesto.

Nos gusta mucho buscar ese rinconcito distinto, o muy típico, que recordar con un cariño especial a la vuelta a casa. Y algo así, un poco alejado del “mundanal ruido” y bucólico, era lo que buscábamos durante nuestro viaje a Alemania en el 2009 (¡cuánto ha llovido desde entonces!)

Fachada hotel Landhaus Lauble
Lago y hotel Landhaus Lauble al fondo
El hotel en cuestión es el Landhaus Lauble, en Hornberg. Nos alojamos en él 4 noches durante nuestra visita a la Selva Negra. Cuando empezamos a buscar ese lugar especial, vimos un montón de hoteles: unos más grandes, otros más pequeños; algunos con spa, otros demasiado “básicos”; unos caros, otros carísimos, etc…Finalmente, nos decidimos por este por su
precio y porque nos gustó mucho el entorno. Sin embargo, superó nuestras
expectativas con creces.
Vista desde el lago
Pequeño lago del hotel

Este acogedor hotel en medio de la Selva Negra, está a 15 minutos en coche de las cataratas Triberg y  en torno a una hora, hora y algo, de muchos puntos de interés de la zona. El entorno, en mi opinión, era idílico, rodeado de praderas y con un pequeño lago.

La habitación que nos tocó estaba en una parte del hotel que estaban ampliando, con lo cual era muy nueva e incluso tenía una pequeña sala de estar separada con un sofá-cama donde dormía nuestra hija. Muy limpia, y funcional, aunque no tenía vistas las mejores vistas del hotel, desgraciadamente.

El hotel cuenta con una pequeña sauna a la que tienen acceso todos los clientes del mismo.  El restaurante, cuyo chef es el dueño del hotel, estaba muy bien, con una carta muy amplia, variada y, sobre todo, muy rica,  a precios muy buenos; mucha gente de los alrededores acudía a cenar allí.

Los niños sí son bienvenidos

Algo que a mí, como madre, me gustó mucho fue que  tenían un trato muy amable con los niños, no sólo ofreciéndoles un menú infantil, sino también con su “menaje” infantil, sus lápices de colores (muuuchos, cosa que le encantaba a mi hija) y sus hojas para pintar.

Claudia también disfrutó un montón del contacto con la naturaleza y de la libertad con la que se movía por allí, puesto que a sus 4 añitos le permitíamos bajar sola a un pequeño parque infantil y a ver a los animales, mientras nosotros, desde la cristalera del restaurante, tomando algo, la vigilábamos: tranquilidad total.

Recordamos con mucho cariño esas cenas después de un día de turismo, en la terraza-restaurante del hotel, regadas con una estupenda cerveza alemana.

He leído críticas recientes, y siguen siendo muy buenas. Este es el sitio que yo suelo recomendar a mis amistades cuando van a la Selva Negra y, si volvemos, probablemente repitamos.

¿A que este lugar es precioso?

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7 opiniones en “Landhaus lauble: hotel con encanto en la Selva Negra”

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