Estambul III: nuestras impresiones y consejos

Me gustaría finalizar mis posts sobre Estambul, aparte de lo ya comentado en los posts anteriores (Estambul I y Estambul II) dejando algunos tips a tener en cuenta para futuros viajeros.
Mezquita de Soleimán

Seguridad

En el momento de nuestro viaje, Estambul no era, para nada, una ciudad insegura. Yo reconozco y no me avergüenza decirlo, que iba con algunos prejuicios y reparos, pero me equivocaba: no vi nada que me hiciera dudar de la seguridad de la ciudad, sólo un intento de tirón del bolso de una chica cerca del Bazar de las Especias (pero nada que no hayamos visto cualquiera de nosotros en las ciudades en las que vivimos).

Muchas noches llegábamos bastante tarde al hotel, y, aunque las callejuelas entre la zona de la Mezquita Azul y nuestro hotel, no eran precisamente de “zona residencial”, sino un barrio más bien tirando a pobre, no pasaba de eso. Sin embargo, por las zonas más turísticas, sí vimos mucha gente pidiendo en las calles, de todas las edades, yo diría que rumanos y, la verdad, que eso no me lo esperaba.

Nos impactó especialmente un niño de unos dos años, con la mano pidiendo mientras nosotros recargábamos la Istanbulcard. Desgraciadamente, esto cada vez lo vamos viendo en más sitios.

Transporte

Aunque muchas veces cogíamos el tranvía…¡¡¡anduvimos muuuuucho!!! Pero es una ciudad que se puede recorrer con relativa  facilidad a pie, si no te importa caminar. Digo lo de “relativa facilidad” porque hay que recordar que Estambul se asienta sobre colinas…y después de unas horas caminando, y bajando cuestas…los deditos de los pies empiezan a sufrir (nada que no solucionen unas sandalias…)

Hay que tener cuidado, porque la gran mayoría de las calles son empedradas y bastante poco cuidadas. El tema urbanístico, deja un poco que desear, ja ja. Con respecto al transporte, nos pareció que funcionaba muy bien, tanto autobuses, como tranvías, como ferrys…

Un barrio de Estambul

Comida

 Se come bien y barato, ya sea el cualquier puestito en la calle como en restaurantes. Yo, sinceramente, me hacía (y me sigo haciendo) un lío con los donner, durum, kebab, etc….pero, por lo demás, sin problema. También está el lahmacun, que viene a recordar un poco a una pizza muy fina y más pequeña. Recomendable el ayran, que es yogur natural rebajado con agua y sal…así, de entrada, puede parecer un poco raro, pero está muy rico, sobre todo si lo tomas fresquito. Allí lo tomaban tanto niños como mayores, acompañando las comidas. Y ya se sabe que donde fueres…

Como estábamos en Ramadán, muchos restaurantes ofrecían menú único por las noches a muy buen precio, consistente en 2, 3 o 4 platos, según el lugar. Descubrimos un postre típico del Ramadán, el Güllaç, elaborado a base de pasta filo, leche y aromas, muy ligero y riquísimo. No podemos dejar de mencionar aquí los baklavas, las delicias turcas, los simit (pan circular con semillas de sésamo), así como el té.

Ensalada y köfte

Baklava

Güllaç

Compras

No somos grandes compradores, lo cual agradece mi bolsillo; este hecho, también se debe, un poco, a las limitaciones de equipaje en los vuelos, sobre todo cuando uno de ellos, como fue nuestro caso, es en una low cost.

Sé que hay prácticamente un turismo de compras, que va a exclusivamente a Estambul a comprar, pero aquí  puedo ser de poca ayuda. Aparte de lo conocido (la cerámica, las alfombras, las especias, las imitaciones…) sí hay algo que me gustaría destacar y que creo que ya comenté en posts anteriores: las callejuelas aledañas a los bazares están prácticamente organizadas por temas, lo cual resulta muy util a la hora de comparar precios. Ahora que tan de moda está la repostería creativa, encontramos decenas de tiendas con este tipo de productos a muy buen precio.

También para las que somos crafters, es un pequeño paraíso dada la cantidad de tiendas útiles para nosotras, con algunas limitaciones (encontré muchas tiendas de telas, de objetos de papelería y de packaking, pero no encontré taladradoras ni washi tapes, por ejemplo). En mi opinión, no estaría mal irse con una maleta vacía y llenarla por esas calles, je je…

Callejuelas aledañas a los bazares

Al menos, una vez en la vida.

Resumiendo, creo que a Estambul hay que ir, como los musulmanes a La Meca: al menos una vez en la vida. El embrujo y la magia, las culturas entremezcladas, los olores y sabores de la ciudad, hacen de ésta un lugar con un encanto especial.

Arriesgándome a que me digan de todo, sin embargo, creo gran parte del encanto de Estambul es verla desde fuera. Me explico: ese perfil plagado de mezquitas, minaretes, tejados, altos y bajos, con el sol cayendo tras sus colinas y la llamada a la oración flotando en el aire. Ese espectáculo fue el que a mi me puso los pelos de punta.

Probablemente volvamos en el futuro, aunque no creo que en uno próximo, como punto de partida hacia otras ciudades turcas. Mientras, me quedo con el recuerdo de la puesta de sol desde Üsküdar.

Estambul vista desde Üsküdar al atardecer

 

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