Mis tips para viajar a Nueva York

No voy a negar, y ya lo he comentado en un post anterior, que me encantó visitar Nueva York y que me encantaría volver. De hecho, hay muchas posibilidades de que vuelva algún día, en el futuro, como parte de una ruta que queremos hacer por el este de EEUU. Pero de eso ya hablaré en otro momento.

Y aunque he dicho por activa y por pasiva que quiero volver, no he contado aún cómo me fue, aunque, es evidente que bien, si mi intención es repetir.

Manhattan desde Brooklyn Heights. Nueva York.
Manhattan desde Brooklyn Heights.

No voy a detallar cómo fue nuestro día a día allí, sino, más bien, un resumen de mis consejos y experiencias, un poco al estilo de cómo lo hice con los post de Estambul o de Japón. Además, soy consciente de que hay muchííííííííííííííísimos blogs y foros sobre Nueva York. Lo planteo como lo que yo le contaría a un amigo que quisiera ir. Continuar leyendo “Mis tips para viajar a Nueva York”

Qué hacer un día en Gante.

Hace un par de años, aprovechamos la ruta directa de Ryanair desde Gran Canaria a Bruselas para hacernos una escapadita invernal. Como ya habíamos estado anteriormente en Bruselas, decidimos dedicar uno de los días a visitar Gante.

La capital de Flandes oriental es una ciudad bastante animada , en gran parte debido a su universidad. Además, es una ciudad muy cómoda de visitar, y se puede hacer prácticamente a pie.

Desde Bruselas puedes llegar a Gante en tren. Es un trayecto de
una media hora desde la estación Brussels-Midi, en el tren directo. La estación de destino en Gante es St. Pieters. Desde ahí  hasta el centro de Gante, recomendamos ir en tranvía.

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Brujas, ciudad de cuento de hadas

Hay fotos que no reflejan en absoluto  lo que hemos fotografiado….y lugares que por mucho que escribamos y describamos, no lograremos nunca transmitir la realidad de lo que se percibe estando en ellas. Yo creo que uno de esos lugares es Brujas.

Tips para viajar a Disneyland Resort Paris

Cuando tienes niños, asumes que, en algún momento, te va a tocar ir a Disneyland París (como mínimo). Y si, además, eres como yo, que disfrutas como un/una crí@ de los parques temáticos, pues no te supondrá mucho sacrificio decidirte a organizar este viaje.

Con el fin que la experiencia sea lo más grata posible  aquí dejo mis tips para que el viaje al país de la magia y la fantasía no acabe convirtiéndose en una película de terror.

Disneyland Resort Paris

Recuerdos de un viaje a Japón (3ª parte)

El lado positivo de haber empezado el blog a estas alturas de mi vida, con algunos lugares visitados, es que ahora, cuando escribo un post de algún lugar en el que estuve hace tiempo….¡es como volver a ir!
Recopilando y resumiendo información para escribir este tercer post sobre Japón, nos ha entrado en casa un poco de “morriña” de este viaje, la verdad. Es un país tan interesante y tan cómodo, que merece mucho la pena visitar. En él, se combinan tradición y modernidad de una manera tan natural que casi choca. Y, al igual que cuando volvimos de Nueva York, yo iba suspirando por las esquinas de casa “Quiero volver”…..ahora le ha tocado a mi marido con respecto a Japón.
Gran Buda de Kamakura

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Hakone: una escapada desde Tokio

Hakone, situado a unos 100 kilómetros de Tokyo, en la confluencia de los ríos Sukumo y Hayakaway, es famoso por sus balnearios y sus aguas termales. Para nosotros, fue una forma de introducirnos en un Japón más tradicional o, mejor dicho, menos urbano.

Hakone

Vistas desde el lago Ashi

 

Aguas termales en Hakone
Aguas termales en Hakone

Salimos de Tokyo con destino a la estación de Odawara, que es lo que nos cubría la JRP. Una vez aquí, compramos el Hakone FreePass, (unos 3900 YPN por adulto y 1000 YPN la niña). Ya con el Hakone Free Pass fuimos en tren hasta Hakone-Yumoto, donde teníamos el hotel. Llegamos allí a media mañana y, tras hacer el check-in en el hotel, dedicamos el resto del día a hacer la visita de la zona. Volvimos a la estación de tren (a menos de 10 minutos andando desde el hotel) para ir hasta Gora, donde tomamos el Tozan cable Car hasta Souzan, un volcán cercano al Fuji, conocido también por su mina de azufre: el Gran Valle Ardiente.

Durante el trayecto en el teleférico, podemos disfrutar de las vistas de las fumarolas desde las alturas y vamos percibiendo ese…”olorcillo”…

Vistas desde el teleférico
Minas de azufre

Una vez llegas a lo alto del volcán, puedes ver las aguas sulfurosas hirviendo, lo cual me resulta algo inquietante…(¿alguno recuerda la película “Un pueblo llamado Dante’s Peak”?)

Temperatura media del agua

¡Qué mal huele aquí! Al menos, las vistas eran  impresionantes, si bien no es el mejor sitio para ver el Fuji ni nos acompañó el tiempo.

Uno de los reclamos turísticos de este lugar son los huevos negros: unos operarios meten cestas de huevos en estas aguas y ,debido al alto contenido en azufre en ellas, al cocerlos la cáscara de los huevos se queda negra, sin que afecte al aspecto del interior ni a su sabor. Muy curioso. Dicen la leyenda que por cada huevo de estos que te comas, aumentarás tu vida en 7 años…¡quién sabe!

Cociendo los huevos
Huevos negros preparados para distribuir

Venden las bolsitas a los turistas, para probar los huevos in-situ:

Huevos negrosHuevo negro, pelado y sin pelar
Turistas japoneses comiendo huevos negros

Después de visitar Souzan, bajamos hasta Tongendai, donde cogimos una especie de barco pirata que cruza el lago Ashi:

Barco pirata en el lago Ashi

Vistas desde el lago Ashi

El barco nos dejó en Moto-Hakone, zona que se puede visitar tranquilamente a pie; de allí,  cogimos un autobús hasta Hakone-Yumoto, para irnos al hotel.

Después de haber salido del trajín de Tokyo, llegar aquí fue como
llegar  a un remanso de paz: el paisaje, el rumor del agua…. si a eso
le sumanos que llevábamos 4 días a piñón en Tokyo y que ese día nos
levantamos alrededor de las 3 de la mañana  para ver la final de la
Eurocopa del 2012 (¡España, España!)….cuando llegamos al Senkei hotel
esa tarde, poco a poco, se nos comenzó a bajar la tensión.

¿Te ha gustado? Si quieres leer más sobre nuestro viaje a Japón, aquí tienes:

Recuerdos de un viaje a Japón (1ª parte)
Recuerdos de un viaje a Japón (2ª parte)

Recuerdos de un viaje a Japón (3ª parte)

 

Estambul III: nuestras impresiones y consejos

Me gustaría finalizar mis posts sobre Estambul, aparte de lo ya comentado en los posts anteriores (Estambul I y Estambul II) dejando algunos tips a tener en cuenta para futuros viajeros.
Mezquita de Soleimán

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5 razones para volver a Nueva York

Mi padre viajó por muchísimos países y ciudades antes de morir en el 2007. Pero, cuando fue a Nueva York, se enamoró. Y tal vez por esto, porque yo iba con sus historias en mi mente y sus fotos en mi retina, que, cuando fui con mi marido en 2010, yo, me enamoré también. Fuimos sin la niña y, al segundo día de estar allí, ya dijimos que cuando Claudia tuviera 12 años (en aquel momento tenía 5), volveríamos con ella…10 días más tarde, en el JFK esperando para embarcar en el vuelo que nos traería de vuelta a España, la edad se había rebajado tanto que el  comentario era “En cuanto podamos, volvemos”. Eso, unido, a que 2 años después aguantó como una campeona el viaje a Japón….¡la hacen merecedora del premio, ja ja!
Manhattan, Nueva York
Manhattan, Nueva York

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Estambul II: lo que no hay que perderse.

A veces suelo organizarme los sitios a visitar por días, elaborando un cuadrante, pero esta vez, en lugar de eso, hice una lista de todos los sitios a los que queríamos ir, no sólo los típicos, sino también algunos otros menos habituales y algunas recomendaciones que me habían hecho (como ir a tomar algún dulce al Hafiz Mustafá de Sirkeci, por recomendación de Tomás)  e ir tachando todo lo que habíamos hecho. Parecerá muy rudimentario, pero me resultó divertido 🙂

No voy a detenerme en detalles específicos sobre cada uno de los sitios,  porque ya están suficientemente documentados por todos lados y muchísimo mejor de lo que yo lo podré hacer. Tampoco lo haré en nuestro día a día, primero, porque seguro que se me quedan cosas atrás y, segundo, porque puede ser que a alguien no le interese y le resulte un poco aburrido. Yo tan sólo voy a dejar mis impresiones y algunos consejillos que
me parezcan interesantes, algunos detalles y ,sobre todo, respecto a las dudas que tenía antes de ir y que ya resolví. Continuar leyendo “Estambul II: lo que no hay que perderse.”

Estambul I

Como comentaba en un post anterior, por 2º año consecutivo no he elegido el destino de las vacaciones familiares, pero eso no me eximió de organizarlo: ¡oh, qué sacrificio! (modo irónico on). Para este año, nos habíamos planteado ir a la Toscana, pero cuando empecé a mirar el tema del alojamiento, lo que yo buscaba salía demasiado caro para el presupuesto que nos habíamos marcado. Además, seguimos el consejo de mi hermano, que ya había ido años antes, y estaba seguro de que nos iba a gustar…¡hay que hacerle caso a los hermanos mayores!

Mezquita Azul

 

 

Nuestro viaje tenía que pasar, sí o sí, por la península, debido a nuestra condición de isleños. Y por una cuestión práctica, dada la cantidad de vuelos de conexión con Canarias (que tampoco son tantos) elegimos
Madrid como ciudad desde la que enlazar con Estambul. Nos alojamos en el Ibis Madrid Aeropuerto Barajas. Aunque nunca antes lo habíamos hecho así, contratamos a través de una agencia de viajes online un paquete de vuelo+hotel, previa comprobación de cuáles de los hoteles que nos ofrecían, tenían buena pinta, buenas críticas en webs tipo Tripadvisor o Booking y buena situación. Tras haber visto las fotos de mi compañero Tomás, en las que se le veía desayunando en la terraza del hotel con la Mezquita Azul al fondo, eso era algo que yo tenía claro: que cuando fuera a Estambul, el hotel en el que me alojara debía tener una terraza similar, con vistas. El hotel elegido fue el Armada Old City, a 5 minutos andando del Palacio Topkapi, la Mezquita Azul o Santa Sofía. Al final, esta opción nos salió igual que hacerlo por separado, pero con el inconveniente de que no te cuentan todo en la web: unos días después de haber hecho la compra del paquete por internet, me dio por llamar a Iberia para comprobar qué tarifa teníamos, y me llevé la sorpresa de que era la tarifa básica de Iberia, que no incluye ni maletas ni reserva de asientos. Afortunadamente, eso lo pude reservar por mi cuenta, pero me da mucha rabia que te puedas encontrar con sorpresas al llegar al aeropuerto. Subsanado esto, todo fue perfecto.

Volamos a Estambul con Iberia, todo correcto. Tuve la picardía de pedir menú infantil para mi hija (por si acaso, como ya había hecho en los vuelos con Emirates a Dubai y Japón) y sin problemas. El vuelo salió puntual y llegamos a Estambul en el horario previsto. ¡Ojo! para entrar en Turquía se necesita visado (junto con el pasaporte) y en muchos sitios aún se puede leer que hay que solicitarlo una vez llegas. No sé si eso sigue estando en práctica, pero también se puede hacer antes de viajar, a través de este link (no te libras de pagarlo, son unas 15 TL): https://www.evisa.gov.tr/es/

Al igual que habíamos hecho en otras ocasiones, contratamos un transporte desde el aeropuerto al hotel y viceversa. Haciendo números, nos salía practicamente lo mismo que un taxi pero más cómodo. Lo reservamos en www.estambul.es/traslados. Tuvimos que pagar 10€ por adelantado, y luego, fueron 20€ más por trayecto; es cierto que puedes llegar a algún acuerdo sobre el precio del trayecto con el taxista, pero, estuve leyendo y, al final, la cosa está en torno a los 20-25€ por trayecto. De esta manera, nos salía prácticamente lo mismo y nos ahorrábamos cualquier tipo de malentendido.

En cuestión de 20 minutos llegamos al hotel. El Armada Old City tiene una ambientación que a mi me recuerda un poco a los años 30, sin descuidar ningún detalle: desde la decoración de las paredes a las jaulas de los pájaritos. Nos tocó una habitación en la primera planta con vistas a….nos tocó una habitación en la primera planta. Es cierto que al hacer la reserva, no nos daba la opción de elegir tipos de habitaciones, pero luego descubrí que el hotel tiene habitaciones con vistas a la calle (la nuestra) o vistas al Bósforo o la Mezquita Azul; no obstante, no tengo ninguna queja respecto al hotel ni a sus “no vistas” desde la habitación, porque nuestro objetivo era (y es siempre que hacemos turismo) pasar poco tiempo en el hotel. Una vez soltamos las maletas y deshicimos el equipaje a la velocidad de la luz, lo primero que hicimos (y que recomiendo) fue subir a la terraza del hotel para admirar las vistas de ésta, del Bósforo por un lado y de los minaretes y parte de la cúpula de la Mezquita Azul por otro.

Y nos echamos a la calle, sin otro objetivo que empezar a familiarizarnos con el ambiente, mezclarnos con la gente, empezar a respirar sus aromas….¡y cambiar dinero! Ya sabíamos que en Estambul es recomendable hacer uso de las casas de cambio (Doviz) antes que de los bancos. Hay muchas por las calles, y no cobran comisiones, por lo que recomiendo que comparemos en varias antes de cambiar, porque puede haber diferencias entre ellas.

 

Mezquita Azul desde el hotel

Estambul nos recibe en Ramadán. Conforme avanza la tarde, la plaza de Sultanahmet y sus alrededores se van llenando de gente: parejas, familias, grupos de amigos,….van buscando su hueco, preferentemente en el cesped, para esperar el canto u oración que de paso al Iftar, la ruptura del ayuno. El cielo se ha puesto carmesí, se encienden los minaretes de las mezquitas, se empieza a oir la oración que anuncia el momento…y se produce un algo mágico…No es fácil explicar lo que se siente en ese momento desde el punto de vista de un visitante totalmente ajeno a estas prácticas…todo esto tiene algo mágico. Durante los minutos previos, las familias se ha colocado en torno a sus comidas y respetuosa y pacientemente han esperado a que se les “permita” empezar a comer. Todos comparten y el ambiente es de verdadera fiesta. En la zona del Hipódromo, hay colocadas mesas que recuerdan a los biergarten alemanes. Y cuando comienzan a comer, lo hacen de manera calmada, como si se tratara de una comida normal y no hubieran estado sin comer desde antes de amanecer.

Familias esperando para romper el ayuno

 

Familias esperando para romper el ayuno

Durante todo el Ramadán habrá en esta misma zona del hipódromo una especie de mercadillo que por sus casetas de madera y su iluminación recuerdan a cualquier mercadillo navideño europeo. Cada noche, de camino al hotel nos encontramos con un ambiente festivo por todas las calles.

 

Mezquita Azul durante el RamadánMercadillo durante el Ramadán

 

Mercadillo durante el Ramadán

En breve, más. ¿Nos acompañas?

Si quieres seguir leyendo sobre nuestro viaje a Estambul:
Estambul II
Estambul III